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Festeros de antes, memoria y espíritu de hoy

Las fiestas de Moros y Cristianos son entrañables. Llevan la memoria de generaciones cuyos acontecimientos nos transmitieron, sin proponérselo, amigos y familiares. De cada uno de ellos recordado se puede hacer un relato, una historieta de las que ni se agrandan ni se transforman. Aquí quede constancia de una de ellas para que otros den fé con su memoria. Muchos de los sucesos recordados con cariño parten de una improvisación, un quedar en torno a unos músicos con otros amigos y dejarse llevar en la mesa de cualquier bar contando bromas, anécdotas y desfilando al son de pasodobles y marchas. Pues transcurrían los años de gloria y asueto de mi perecedera juventud cuando fuí invitado a una de esas reuniones después de la Entrada de Músicas, todavía viernes por la mañana, en Ca Rejol, frente al ayuntamiento, bajo la porchada que ocupaba junto al Bar Ideal. Eran sus patrocinadores Rafael Revert y Perfecto García y acudían personas de relevancia festera y diferentes estatus sociales, ...

A mi padre Rafael Rovira Tortosa, que hoy cumpliría 100 años

Un día en la vida de cualquier persona no representa acontecimiento alguno, excepto para sus allegados. Una fecha en el calendario se recuerda si formamos parte del suceso que memorizamos. Sin embargo, cuando las fechas se contemplan desde la distancia, mejor dicho, desde la longevidad, adquieren singular recuerdo si forman parte de nuestra vida. Pues sucede que hoy hace 100 años, vino al mundo mi padre. Un padre marca huella, más importante, es la forja de mis primeros años, desbroza el camino por donde voy a pasar, concierta mis primeras andanzas con los demás, hasta que me emancipo. Me educó y preparó el terreno consciente que debía hacerlo, responsable, comprometido con su cometido. Pero por encima de todo, mi padre fue un currante. ¿Quién no tiene en su familia o en sus amistades un currante? Lo que sucede es que el trabajo sacrificado lo dedicó a mejorar la calidad de vida de los demás, a curarlos, porque mi padre fue médico. Los ...

EL ALFÉIZAR

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     Hubo un tiempo que las casas se alzaban con sólidos muros de protección exterior, de tal modo que, a más de proteger la vivienda de las inclemencias externas, calor sobre todo, hacían valer sus útiles para mostrar lo práctico que resultaba tener ventanas al exterior.      Era el caso del alféizar, un sencillo elemento en una habitación con vistas, que la hacía más atractiva, algo así como más deseada, hasta el punto de referir la habitación del hotel, al menos con alféizar, si no era posible la terraza o el balcón.      Las plantas bajas de los edificios eran habitables, quiero decir que vivía una familia y si los balconcillos no frecuentaban la fachada, sí lo hacían las ventanas, menos los grandes ventanales tan propios de la construcción renacentista y barroca; en ellos predominaban los hierros de forja con volutas y adornos que dejaban constancia de la importancia de los inquilinos de la vivienda.      Ma...

LA CIUDAD

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      El verano es época propicia para el viaje. El calor somete la mente a su liberación y nos cuesta concentrar esfuerzos para mantenerse firmes en el trabajo. Las vacaciones se convierten en necesidad y nos libera del agobio.      Este pensamiento asido por los pelos después de un estresante día laboral tuvo suficiente determinación para que me decidiera, por fin, a buscar el escape, el lugar donde no estar agobiado, alejado del mundo que me subyuga y secuestra. Era como adquirir un nuevo compromiso conmigo mismo, con mis amigos y compañeros de trabajo.      Y en lugar de dejarme llevar por las maravillosas ofertas de la agencia de viajes, de lugares bulliciosos y de parajes afamados, me abandoné a que el instinto se convirtiera en motor que arranca impulsos y sensaciones.      Y así supe que el motivo de la escapada era liberarme, no recrearme. En busca del tarro de las esencias olvidado, concebí una gra...

Con más impuestos no salimos de la crisis

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Qué cabreo cogió el ministro de hacienda cuando se enteró que la última subida de impuestos al tabaco apenas repercutió en una subida de la recaudación.  El ministro de economía le había aconsejado que resultaría perjudicial para captar más dinero, pero el de hacienda se mofó del neoliberalismo de aquél.  También se sumó al corifeo recaudador el pomposo conservador presidente, tan progresista en materia social. El despropósito impositivo sobre el tabaco tiene sus consecuencias, seguramente no deseadas por el ministerio recaudador: - se fuma menos, por tanto baja la recaudación - se compra tabaco más barato, misma consecuencia - aumenta el contrabando de tabaco, mercado negro, ¡horror! También ocurre parecido con subir el IVA cultural al 21 %, compramos menos servicios porque son más caros. Lo mismo sucede si subimos los impuestos a la inversión (sociedades, consumo) o al trabajo (contratación laboral, salario mínimo), los empresarios invertirán y contratarán meno...

La función empresarial

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La empresaria Madre Teresa de Calcuta... Vds perdonen, ¿por qué murmuran? ¿Que era monja? Y empresaria. Les voy a explicar. Del latín em (penetrar) y prehendere (atrapar), persona que atrapa una idea y la hace suya, no es solo la persona capacitada para hacer negocios, sino que es el que descubre, se da cuenta de las oportunidades de ganancia que surgen en su entorno y actúa en consecuencia para aprovecharse de ellas. Esta función de descubrir y atrapar, la función empresarial, es capacidad innata al ser humano, la que nos distingue de los animales. Esa idea creativa y revolucionaria, la de ayudar a los necesitados, tan arraigada a nuestro comportamiento, es la que nos define como empresarios en el sentido más amplio. Atrapada la luz, necesita aunar voluntades, buscar medios para ejecutarla. Por eso me refería a la madre Teresa como ejemplo paradigmático de empresario. La función empresarial convierte a la sociedad en una gran red de intercambios donde todos salimos...

La muerte y el perro

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A veces, mientras desarrollo tareas en el campo, solo, y son repetidas, no he de pensar y mi mente se distrae. Surgen pensamientos insospechados, que nunca en otro momento los tendría. En realidad, todos sabemos, sin conocerla, lo que es la muerte. Ni la queremos ni nos acercamos a ella voluntariamente. Antes huimos ante cualquier riesgo que nos acerque a ella. La contemplamos cuando le llega a alguien en nuestra presencia. Y la aceptamos. También sabemos que será irreversible el momento cuando, como una nebulosa, aletargue nuestra vida. No querer, no conocer, no acercarnos, huir, son verbos dinámicos, expresan el resultado de una decisión. Aceptar, sin embargo, representa la sumisión, la impotencia, la espera, transigir ante lo irrefutable. Acción y sumisión representan el mundo día a día, procesos mentales primero y actos voluntarios que conducen a la esencial incertidumbre..., como la muerte. En esas estaba cuando se me acercó un perro de agresivas fauces que h...