A mi padre Rafael Rovira Tortosa, que hoy cumpliría 100 años
Un día en la vida de cualquier persona no representa acontecimiento alguno, excepto para sus allegados. Una fecha en el calendario se recuerda si formamos parte del suceso que memorizamos. Sin embargo, cuando las fechas se contemplan desde la distancia, mejor dicho, desde la longevidad, adquieren singular recuerdo si forman parte de nuestra vida. Pues sucede que hoy hace 100 años, vino al mundo mi padre. Un padre marca huella, más importante, es la forja de mis primeros años, desbroza el camino por donde voy a pasar, concierta mis primeras andanzas con los demás, hasta que me emancipo. Me educó y preparó el terreno consciente que debía hacerlo, responsable, comprometido con su cometido. Pero por encima de todo, mi padre fue un currante. ¿Quién no tiene en su familia o en sus amistades un currante? Lo que sucede es que el trabajo sacrificado lo dedicó a mejorar la calidad de vida de los demás, a curarlos, porque mi padre fue médico. Los ...