Deme una subvención, va el futuro de la empresa!
La política económica de un país socialdemócrata como España en materia de subvenciones, es vulgar, inmoral y historicista. Soez, vulgar, tal como aparece en el código de la insustancial causa de un reparto de botín: la cuadrilla que ha sustraído lo que no le pertenece reparte posesiones a partes entre los poseidos, en lugar de todos los oprobiados. Política de igualdad, dirían. Es inmoral, porque según el olvidado código de la opresión, lo que se quita es robo, pero si se quita por ley es legal y, además, debe revertir por igual en toda la comunidad. Justo lo contrario del ejemplo que predican: ellos dicen que hacienda somos todos para que el expolio no sea violento, pero lo sustraído se concreta en dirigir la pasta a unos cuantos o sea. Y, cómo no, es historicista, aquél concepto que diseñó un tal Hegel para sustento de la teoría marxista sobre la historia desmemoriada, eso de inventar la histo...