EL PODER CONTRA EL DEBER
Algunas veces me he preguntado por qué dios no pacta conmigo un contrato, un convenio aceptado por las dos partes para mostrar que ambos podemos conseguir el fin propuesto y aceptado. Un contrato es un principio moral de compromiso , una forma de estar obligado a cumplir lo pactado, no defraudar a la otra parte. El contrato es el medio para alcanzar la perfección. Es tal la magnitud del contrato que de su cumplimiento están pendientes las leyes y las miradas del público expectante. Su incumplimiento por alguna de las partes está castigado por ley, además de ser denunciado por la sociedad, rechazado por los afectados. Hay contratos cuya validez está en la firma de un documento que contiene los términos pactados. Otros son sellados con el tradicional apretón de manos de las partes donde el honor y la confianza juegan papeles trascendentes. Pero los más son aceptados por una parte cuando...